miércoles, 20 de abril de 2011

Quererte cerca

El teléfono no dejaba de sonar, repetía y repetía la misma melodía, una y otra vez. Sin descanso. Que la batería se agotara ahora poco le importaba, solo seguia sonando con fuerza. 
El tiempo que en cada melodía, gastaba para llamar la atención,era menor. Pero seguía insistiendo , seguía sonando con fuerza. 
Ni el ruido de la calle podía oírse ya desde los balcones de el salón y la cocina-comedor. El ruido que entraba era mínimo para ese pequeño aparato. ¿Me estaba rindiendo?
El gato blanco paseaba de un lado a otro del sofá, como si desesperado dijera. Cójelo ya, Por favor. No lo iva a hacer. No quería hacerlo. Mientes. Deseas hacerlo.
Ni la mirada atenta del gato conseguía desvíar mi atención de ese aparato. Ni siquiera el ruído que hacía la tele. Los dibujos. Nada podía.
Los fuegos de la cocina aún encendidos para hacer la comida, eran un estruendo mínimo después de una hora, el minúsculo aparato seguía sonando ,una y otra vez. Hasta que la música de despedida sonó. Adiós batería.

¿Que se supone que había conseguido? ¿Acaso estaba mejor? No.Tonta. Tonta.Tonta.

Pasaron almenos dos horas desde la última vez que había visto el aparatito sonar. Dos horas. Ya podía poner a cargar el móvil ,y ver si había seguido insistiendo.
19 Llamadas perdidas, todas con el mismo nombre. Todas ellas depertándome, como la primera vez que vi algo suyo en mi móvil. 
Podía pasar más tiempo, sabía que no llamaría. No iva a gastar más tiempo.
Esa noche poco había dormido, y no pude evitar, quedarme dormida en el sofá.
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Otra Llamada. Que se había escuchado con más fuerza en toda la casa. Era el teléfono negro de encima del escritorio. Y se volvía a escuchar de nuevo el mensaje de Bienvenida a todos los llamantes. 

-¿Lo hicistes?
-¿El qué?
-Cojistes el teléfono. ¿Porqué?
-Porque Te amo.

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