Imaginate, en un descampado cerca de un lago con árboles a su alrededor, y girasoles plantados, una casa cerca de esos girasoles, una simple cabaña , de madera con un pequenito porche , una carretera que acaba a un quilómetro de esa casa, un columpio en el árbol que hay al lado de la furgoneta aparcada , roja, gastada, el sonido de los pájaros de fondo , y alguna ardilla correteando por los árboles.
Ahora imaginate en la gran ciudad sentada en un banco con un periódico , y café en la otra mano , el sonido de los coches al acelerar , o tocar la bocina, gente gritando ,o el taconeo de las mujeres por la acera, edificios altos, semáforos en ambar y millónes de personas andando en direcciones distintas, rótulos , tiendas, y algun parquecillo en el centro de esa ciudad.
¿Lo has echo? Sólo una cosa más .
Imáginate, ahora, en la bahía, cerca del mar, puedes sentir la brisa marina, y las palmeras adornan el lugar, escuchas el sonido de las olas al romper ,y notas el sol pegando en tu piel , ese calor que no se compara con ninguno , la cabaña tiene una pared completamente llena de ventanas, enormes, que deja ver un paisaje impresionante, y a la derecha de la cabaña, hay un muelle , con una barca, pequenita de color azul con una raya roja en el medio rodeandola, esta atada a el palo que sale del muelle.
Estos tres paisajes pueden ser, naturales, impresionantes, el sueño de cualquiera.
Pero no valen nada si él no está ahí.
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