lunes, 31 de enero de 2011

Como una historia de verano.

El viento azota cada uno de tus mechones , húmedos ,el sol mientras tanto los seca con su calor, los vuelve cálidos, y destaca su color,pero tienes mejores cosas en las que pensar. La hierba aun está mojada, tus pies lo saben , las gotas frías chocan contra ellos mientras tu colocas esa pequeña manta morada en el jardin , como todas las tardes a la misma hora. Por no perder la costumbre, acercas tu libro preferido y lo vuelves a leer ,una y otra vez, página tras página, recorriendo cada detalle de la escritora, cada fallo de la hoja o de la impresión ,tirada ,el pelo roza tu espalda , cada rizo cae desde los hombros hasta la cintura, haciendote cosquillas .El tiempo sigue corriendo y el sol cada vez se oculta más rápido, tu sigues tirada en esa manta, tu mantita,hasta que la noche se apodera de tu urbanización , ocultando tu casa, y dejando a la luz el pequeño faro del porche, colocado al lado de las escaleras,con poco ánimo, recorrerás el jardin , como ayer, con la manta y el libro en la mano, mirarás hacia el dormitorio principal y verás que seguirá apagado, la rutina de siempre, nunca cambia. 
Sabes que esa noche no podrás dormir, sabes que volverás a pensar o a tener pesadillas, pero algo sigue diciendote que no es inútil del todo, entonces repetirás y repetirás , como una noria el mismo recorrido una y otra vez, como si fueras masoca, como si no fuera bastante sufrimiento.
Cuando te levantes ,todo será igual ,el dormitorio blanco con esa colcha verde, seguirá vacío, solo estarás tú, las flores de la lámpara estarán apagadas y el sol brillará una vez más a través de tu persiana, es increíble como la luz lucha por pasar por las pequeñas rendijas que deja , iluminándote, otra mañana más.
Llevando la cuenta, hoy hace exactamente 19 días que no está contigo, hoy no parece una mañana como otra cualquiera, hay un vestido encima de la cómoda , asoma un pequeño sobre:

·Sabes que día es hoy ,sabes que deberás ponerte el vestido rojo , y desde luego, que tienes que bajar a desayunar si quieres tener fuerzas para hoy. 

No es una mañana como otra cualquiera, eso , estaba claro, me puse el vestido rojo tal cual dice la nota, después de ducharme, sequé cada uno de los tirabuzones delicadamente y bajé a la cocina a desayunar algo, el hambre me podía, lo que no esperaba encontrarme era ese plato con dos deliciosos gofres, recubiertos con chocolate fundido y una nota al lado.


·Como te he dicho, desayunarás ya sabes a que hora tendrás que descubrir quien soy, y el lugar, es tan claro como cada uno de los destellos de la farola en tu pequeño césped.

Sabía quien era, no podía negarlo, era inevitable no pensarlo, tenía que ser él ,no cabía duda, me esperaba , y sabía donde.. solo faltaba esperar.Ansiosa, pataleaba hacia un lado ,hacia el otro , la hora se acercaba, tenía el estómago cerrado , no entraba nada, solo queria llegar ya, cinco minutos, tranquila, respira , vamos.
El muelle estaba tranquilo, como siempre, y la barquita seguía, en su sitio , apartada del resto, era la barca que cojiamos para ir a la isla que se encontraba en medio de la playa, una reserva natural en la que las comidas familiares al aire libre reinaban ,pero no a esa hora , la reserva estaba vacía , deje la barca en el muelle, nadie la cojería, estaba a salvo y empecé a caminar hasta la ultima mesa al lado del estanque, la mejor mesa de toda la reserva , unos petalos me guiaban hasta la mesa adornada con un mantel rojo y una cesta , me acerqué cuidadosamente, no quería estropear el momento, solo pude mirar hacía todos los lados, hasta que me balanceé nerviosa , sin evitar tropezar, mi torpeza siempre tan oportuna. Un brazo me agarró , solo pensé dos cosas, o alguien me la había jugado , o él había vuelto, solo barajaba la primera opción llevaba demasiado esperando , si me queria, no hubiera tardado tanto en volver , no pensé, solo grité.
Me sorprendió que lo primero que mi boca había pronunciado en ese momento fuera su nombre, podía estar en manos de cualquiera, un vecino que me espiaba desde su ventana o un simple graciosillo, pero solo pude gritar su nombre, realmente, eso no me había sorprendido , si no , que lo más curioso fué que solo pude oír 

-Estoy aqui, tranquila.

Esa voz tan reconfortable otra vez, aterciopelada ,hablandome cerca del oído, no me dejaba girarme, ¡solo quería verle! lo necesitaba, asi estubo , cinco minutos , diez, quince quizás , rozando su mejilla con cada uno de mis rizos dorados, oliendo el perfume que destacaba en mi cuello, pero no me giraba, no podía verle, solo tenía delante esa cesta, no podía abrazarle, me tenía agarrada.

-Sabes que tengo que volver a irme, ¿verdad ?

Oh no.. la misma pregunta otra vez, volvía a perderlo, no podia permitirlo, fue en ese momento cuando me deshice de sus brazos ,que me atrapaban , estaba libre, podía girarme, pero no reaccioné como esperaba, quería enfadarme, quería chillar, quería salir corriendo. En lugar de eso, solo pude correr hacía el y besarle.

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